Ayer llegué nuevamente a la capital mexicana, y a sus calles salí, como antaño, a encontrarme con su gente multi-todo. Un espectáculo surrealista se vive constante en las calles más ocupadas de la ciudad, como la avenida Juárez, no lejos de Bellas Artes. De belleza memorable por su arquitectura, pero también siniestra, cómica desvergonzada e impúdica, y muchas veces lamentable.

Cuando el cansancio me llevó a buscar una sombra, una música alegre vino a refrescar mi corazón: era una vieja mandíbula de caballo que charrasqueaba sus muelas al rítmo alegre de una jarana que emanaba son jarocho de su caja café madera.

Era Emilio Querreque Hernández quien rasgueaba las cuerdas de su instrumento musical cantando versos tan sentidos como antiguos. Desde Santiago Tuxtla, en Veracruz, este músico (que desde los 7 años comenzó a aprender) y su feliz acompañante insistían en que consigo traían la más añeja tradición de estos sonidos cultivados y cosechados por la gente de a pié de los pueblos de Veracruz. Ellos, artistas en todo su derecho, nunca asistieron a una academia, donde les enseñaran los acordes y notas más básicos. Su educación, como la de muchos músicos tradicionales, fue bebida en la casa paterna, discípulos de la experiencia, del contacto directo con la esencia musical…

Con Querreque, que así lo llaman, me senté a charlar acerca de la vida y a mi, tal vez, inapropiada pregunta de si la música “sí dejaba”, el me respondió con una mirada sombría: “El día que yo deje de hacer música será el dia en que me muera”… y abundando en el tema me confesó las dificultades con que se topaban y, muy a menudo también, las dudas que le surgían de si estaba haciendo lo correcto. “Es un camino difícil”, me decía sin dejar de mirar con cariño su vieja jarana, que ya parecía ansiosa de tocar un son más.

Músico, o viajero, el corazón nos mueve a vivir la pasión de nuestra vida, y aunque acechados de dudas constantes, la gran satisfacción de llegar a otras gentes, de inspirar a otros y alcanzar nuestros más anhelados sueños, son alimento suficiente para no dejarnos vencer por las dudas…

Aquí les dejo una poquita de su música

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