Cuando me interno en algún bosque voy siempre con todos mis sentidos alerta, y no es por temor, sino porque conozco que a los ojos atentos existen siempre tesoros fantásticos, o cuando se va con el oído alerta pueden escucharse cantos, o simplemente ruidos que delaten alguna extraña criatura.

Como quiera que sea, esta tarde, al internarme en un bosque al norte de la “selva negra” me he encontrado con una visión única e increíble, que ahora les comparto en imágenes especialmente preparadas…

Esto siempre con el espíritu de invitar a otros a caminar entre la naturaleza, maestra de los primeros sabios…

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