Desde joven, a Alemania me la imaginé a menudo como un lugar oscuro, donde humanos fríos educados a modo de robots, con un lenguaje duro e intimidante, populaban una territorio plagado de ciudades, carreteras y edificios. Después de todo, mi imaginario estaba populado de imágenes de la segunda guerra mundial, donde “Aleman” significa casi “el mal”. Mi memoria de su idioma tenía que llamar siempre el recuerdo de Ramstein y los oficiales de la “SS”. Su bosque más famoso se llama “el bosque negro” o “la selva negra” (black forest en inglés o schwarzwald en alemán).

Así que me costó mucho aceptar mi destino cuando un buen día, después de casi 9 meses de viajar por el norte y este de europa decidí volver a México a visitar a mis padres. El vuelo más barato era desde Dusseldorf, en el noroeste germano.

Al informar a los camaradas que había hecho durante mi viaje, de inmediato me llovieron precauciones: “¡los alemanes son poco amistosos!”, “¡muy difícilmente encontrarás quien te lleve de aventón (auto-stop)!”, “¡las mujeres no son para nada lindas!”, “¡la comida no tiene sabor!”, y un montón más de cosas alarmantes de que me enteré, por fuentes de primera mano.

Con todo esto, no es de sorprender que llegara a Alemania con el más prudente sigilo… pero quizá si sorprenderá saber que, después de casi dos años de pisar esta tierra por primera vez, sigo aquí.

Así pues, animado por el amor que le tengo a la verdad, me he decidido a informar por primera vez acerca de algunas de las peculiaridades que más han llamado mi atención acerca de la cultura, costumbres y leyes de la gente oriunda de estas tierras. A modo de espía del mundo, les comparto.

[Este post estaba pensado para incluir alrededor de 10 curiosidades, no obstante, dado que el tamaño fue creciendo decidí dividirlo en una curiosidad por post, que iré subiendo a lo largo de la semana.]

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1. Idas y venidas de dinero en Alemania.

Desde muy pronto, al viajar por Alemania, me di cuenta de un hecho que me impresionó grandemente: En Alemania se gana mucho dinero, y se gasta poco. Me explico:

Los primeros ingresos que tuve en Alemania fueron recogiendo latas y botellas durante mis caminatas por los bosques. Al día podía hacer, sin demasiado esfuerzo (yo solo caminaba, como hice durante todo mi viaje, por los bosques y montañas), de tres a cinco euros, con lo cual tenía para comprar pan, queso, y algunas otras cosas para pasar los días. Mientras en México por un kg de aluminio podía ganarme alrededor de un euro, en Alemania cuatro latas de aluminio son equivalentes a la misma cantidad de dinero, ¡y en Alemania ese dinero lo puedo hacer efectivo en (casi) cualquier supermercado!

Luego conseguí un trabajo como ayudante de granjero. Ahi me di cuenta de que en Alemania el salario mínimo es de casi 8.5 € la hora (en México el salario mínimo es casi 0.85 € la hora). El granjero, no obstante, y como quien dice cualquier trivialidad, me informó que mi salario sería de 10 € por hora de trabajo (¡y yo no tenía prácticamente ninguna experiencia laboral!). Después me dediqué a hacer libretas y venderlas, junto con postales de mis viajes, en mercados artesanales (una libreta podía venderla fácilmente en 20 € y por cada postal obtenía 1 € y a veces más), fungí como modelo en un par de ocasiones, y participé como voluntario en experimentos de algunos institutos científicos de renombre (todas esas, labores casi totalmente legales incluso en un país infestado de reglas y leyes). Un amigo que se dedica a la música, tocando una hora su jarana se llevaba en ocasiones de 20 a 40 €. Esas son sólo algunas ideas para financiar un viaje por europa.

Por otro lado están los gastos. Y aquí está el otro lado de la moneda que hace, a mi parecer, la situación alemana una muy inusual en el mundo. Lo básico es muuuy barato. Si en comparación con México, en Alemania se gana diez veces más (en el límite mínimo), la comida me ha resultado muchas veces incluso más barata. Y es fácil conseguir productos “bio” (productos sin tratamiento genético, sin uso de pesticidas, etc), y su costo es definitivamente más barato que en México. La leche “bío” cuesta 1 €, mientras en méxico cuesta casi lo mismo la que tiene químicos y es casi pura agua. Y así en general. En Alemania se gasta poco y se gana mucho.

Con este perfil, no es de extrañar que a los Alemanes se los encuentre uno por todo el mundo, con el mejor equipo disponible y escatimando poco en los gastos. Una vez una amiga de Dinamarca me dijo: “en la montaña a un alemán se lo reconoce por sus ropas de ultima tecnología, y sus incontables gadgets”…

¡Poh! Y tantas cosas más que pudiera yo contar. No obstante quiero terminar por observar también algo muy importante: los alemanes pagan casi 33% de su salario en impuestos y seguros (seguro de retiro y médico). Y las aseguradoras salen hasta por debajo de las piedras. Para todo existe un seguro. Hay por ejemplo un seguro muy famoso aquí que consiste en asegurarte por daños que puedas hacer a otras personas accidentalmente. Esto incluye desde chocar hasta romper una ventana, o atropellar a alguien. Este seguro es uno que, aunque no obligatorio, es muy popular, según he escuchado. La renta de inmuebles también pude tornarse cara, pero si se revisa el producto se descubre pronto que el precio es de hecho bajo (depende, claramente, de donde vivas, como en cualquier parte del mundo). Por unos 300 euros se puede rentar un cuarto en un departamento compartido. El departamento no obstante será, las más de las veces, confortable en invierno, con calefacción y paredes y ventanas térmicas y muy seguramente en algun edificio renovado a lo más unos veinte años atrás.

Así pues, cada vez me imagino que la mala imagen que se ventila de Alemania es para contener un poco la inmigración. Yo, no obstante, encuentro la vida en Alemania bastante chévere…

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